martes, 20 de septiembre de 2011

Sierra de la Peña de Francia y más (Riaza IV)

En un lugar de Salamanca, de cuyo nombre ya nunca podré olvidarme (Mogarraz) no ha mucho tiempo que estuvo (el pasado julio del año 2011) un hidalgo de los de bici rígida, mochila m.u.l.e, y casco del Decathlon.

Es, pues, de saber que este sobredicho hidalgo, los ratos que estaba ocioso, que entre el jornal, el cuidado de los infantes y los amoríos con su Dulcinea no era mucho, se daba en leer libros de mtb, ver vídeos de descensos, entrenar lo mínimo y hasta correr triatlones, con tanta afición y gusto que llegaba a perder el juicio.

Quiso ponérsele a si mismo el nombre de don Canojote, y así listo para una aventura más, se hizo acompañar de otros cuatro caballeros: Viniendo de allende los mares el Rey Pablo Arturo, monarca ideal en esto del mtb conocido y conocedor de cuantos consejos se puedan razonar, acompañado por su compañero fiel Carlos Lancelot, humilde, y siempre dispuesto al sacrificio por el grupo. De oriente venían David Boghurtschi cabeza pensante del ejercito de su amigo Fran Temuyin, más conocido y temido por su fuerza inhumana que por su sobre nombre Gengis Kan.

Aventura Primera. Que trata, más que de una aventura de caballeros y monturas, de las idas y venidas de Lancelot por las tierras salmantinas.

Hechas pues las presentaciones, de nuestros caballeros, amaneció el primer día con un desayuno cual de reyes se tratara, tras el mismo se retiraron a sus aposentos para vestirse en armadura, preparados para la larga jornada.

Ensimismado estaba nuestro caballero, cuando apareció Lancelot en su habitación:

- Don Canojote, he buscado y rebuscado pero no encuentro mis calzas.

Y diciendo esto, el silencio reinó en el aposento, y es que no puede caballero montar sin calzas y no había ferrería cercana - Vuelve a Camelot - pensó nuestro caballero sin atreverse siquiera a sugerirlo.

Rápidamente nuestros caballeros reuniéronse y decidieron que Lancelot partiera a la mayor brevedad posible en busca del Decathlon, la ferrería más conocida de Salamanca donde sin duda podría encontrar unas botas de armadura. Y así, Lancelot montó en la carroza, se dirigió solo en busca de una ferrería, pero en el último momento, aconsejado por su bola de cristal que a través de la magia del 3G le propuso 3 diferentes ferrerías en Ciudad  Rodrigo, poblado que si bien más cercano que Salamanca es mucho más pequeño. Fue llegar a Ciudad Rodrigo y recorrer no una, ni dos, sino 3 ferrerías diferentes en busca de unas botas de caballero de tallaje 46, y no hubo suerte en ninguna si bien Lancelot pudo saber de la hospitalidad y gran amabilidad que la gente de Ciudad Rodrigo tiene, y para muestra estos documentos:

Qué olvido, no le dije lo de la O.R.A.

Regalo de la casa, porque las botas si no, le saldrían más caras.

Enfadado, confundido pero agradecido Lancelot dejó Ciudad Rodrigo para ahora sí, rumbo a Salamanca buscar sus calzas de caballero.

Mientras tanto sus compañeros de aventura habían decidido comenzar viaje, si bien en algún momento casi se arrepintieron, por la dureza del camino.




Mientras Lancelot fustigaba a los caballos de su carroza, intentando así llegar a la mayor brevedad posible a Salamanca, su aventura no había hecho más que empezar ya que uno de los caballos apodado "turbo" no pudo más, el pobre jamelgo cansado y agotado se paró, y nuestro caballero no tubo más remedio que buscar una caballeriza donde pudieran cambiarle a turbo, así Lancelot, se quedaba sin aventura, y sin botas de caballero....

Pero si una cosa caracteriza a estos caballeros es lo mucho que les cuesta rendirse ante la adversidad, y una vez más no sabemos decir si por arte de brujas o de hadas, Lancelot salió triunfante, acabó en la ferrería de Salamanca, comprando unas calzas del 46 y buscando al resto de caballeros para poder terminar la aventura juntos.

Que hubiera sido de este grupo sin la ayuda de Lancelot, a la hora de arreglar las herraduras de las monturas:


Esta aventura se basó en la San Miguel de Valero - Circular, partiendo desde Mogarraz, unos 75km.

Aventura SegundaDel buen suceso que el valeroso don Canojote tuvo en la espantable y jamás imaginada aventura de las Zetas de las Urdes, etc

Estando tan cerca de Las Urdes, no pudieron nuestros caballeros evitar buscar otra aventura por estos lares que si bien algún día fueron inhóspitos y apartados de la realidad hoy son cercanos y preciosos parajes que cualquiera que haya estado recomienda, siendo este un día de transición, sin muchos peligros, por calzadas donde las monturas no deberían sufrir contratiempos.




En esto, tras 30 leguas de camino descubrieron, 6 o 7 curvas que había en el camino, y así como don Canojote las vio, dijo a sus compañeros:

- La ventura va guiando nuestras cosas mejor de lo que acertáramos a desear; porque veis allí, amigos, donde se descubren 6 o más trialeras y zetas de subida, con quien pienso ascender sin usar molinillo ni poner pie a tierra.
- ¿Que zetas?, ¿qué trialeras? - dijo Arturo
- Aquellas que ves delante - respondió su amigo - de lo empinadas que parecen yo díría que cerca del 20% deben de andar.
- Mire usted vuestra merced - respondió Boghurtschi - que aquellas que allí se parecen no son trialeras, sino pistas y senderos, y lo que parecen zetas son redobles del camino.
- Bien parece - respondió don Canojote - que no estáis cursados en esto de las aventuras, ellas son trialeras; y si tenéis miedo poner plato pequeño y poneros en oración que yo voy entrar en fiera y desigual subida.

Y diciendo esto metió desarrollo, y en la primera zeta se quedó sin aliento y no podía más. Acudió al auxilio Gengis Kan.
-¡Válame Dios! - dijo Gengis-. ¿No le dije yo a vuestra merced que no metiera desarrollo, que desayunara más y vigilase sus pulsaciones?
-Calla amigo Gengis - respondió don Canojote-, que las cosas de la bici más que otras estás sujetas a continua mudanza.

Y animándole como pudieron los caballeros, consiguieron superar la subida y llegar a destino sin haber comido y sin más percances.


Aventura TerceraDonde se concluye y da fin a la estupenda subida que los gallardos caballeros tuvieron a la Peña de la Sierra de Francia.

Dejamos para la parte final de esta historia, a nuestro amigos con 133 leguas en las piernas y dispuestos a acometer la última aventura en la subida a la peña, donde si bien no estaba todo escrito, al final y por insistencia de don Canojote acabaron culminado el pico como cabras montesas.

Partiendo de Mogarraz y bajando por arbolados caminos, Gengis hizo un intento de voltereta que quedó sólo en intento, enseguida empezaron la ascensión, lenta y sin pausa, que los llevaría a ascender 1000 metros casi sin descanso.
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Hubo alguna duda y momentos de angustia cuando Lancelot sugirió que su cantimplora se estaba quedando sin agua, pero los dioses estaban del lado de nuestros caballeros y la subida fue agradecida.



Al final Temuyin no pudo soportar más el tranquilo ritmo y apretó para acabar coronando en solitario.



Y tras una bajada sin prisas y 65 km, nuestros caballeros se quitaron sus armaduras y regresaron a sus castillos, soñando con volver a repetir aventuras de este calibre.

viernes, 29 de julio de 2011

II Subida a los castaños

Debido al éxito del año pasado, este año se repite. Este año a lo mejor la corro y todo. 

Eso sí de carrera popular no tiene nada, es un cross por caminos de piedra en un paraje espectacular.



sábado, 9 de julio de 2011

Triatlón de montaña Tri Encinas

Ya soy triatleta, y de montaña.

Este año el club ducross ha organizado el triatlón de montaña TRI Encinas, en la madrileña localidad de Boadilla de Monte.

Pablo y yo nos hemos animado, y la experiencia ha sido espectacular. Qué os voy a contar?

Pues que nadé 700 m, el que se está lanzado desde el embarcadero soy yo, después de dejar pasar a 95 corredores, básicamente para darles ventaja.


Que hice 15 km en mtb, intentando no sufrir mucho, en esta foto es del la salida en bici se me ve feliz, no como cuando dejé la bici...


Y acabando con 4 km de carrera a pie que me han sabido a gloria. Sufrí justo lo que tiene que sufrir un atleta que la última vez que se calzó sus zapas de correr fue hace 6 meses.


Sin embargo aquí tuve las mejores sensaciones, una de ellas entrar en la meta con Sergio.


Al final el tiempo creo que es lo de menos, pero como hay foto lo ponemos:


Creo que fue Montesquie quién dijo, desdichado aquel que no consigue realizar sus proyectos, y desdichado también aquel que lo consigue. En fin, ahora tendré que buscar otro.


domingo, 17 de abril de 2011

100 km en mtb por la casa de campo

Hay tonterías de retos, y retos que son una tontería. Esto esta a medio camino de una cosa y de la otra.

La foto no es nada buena, pero ahí van los datos.

100 km
6:40 horas netas
lugar, la casa de campo de Madrid.


lo mejor: la casa de campo que es un lugar espectacular en el centro de Madrid, más aún en un día primaveral.

lo peor: nada.

miércoles, 6 de abril de 2011

miércoles, 19 de enero de 2011

Esos locos que corren

Contradicciones, absurdos, paradojas, incoherencias, contrasentidos y despropósitos de la vida del corredor, escritas con gracia y cariño.

Quien busque razones sensatas y lógicas para correr que se compre el Runners World de este mes, que aquí no hay de eso; pero yo ayer después de verme los 7 minutillos que dura, me puse las zapas y me fuí a trotar una horita bien contento.

Esos locos que corren

viernes, 17 de diciembre de 2010

Carrera de las Empresas 2010: Recorrido

Dejo un post breve con el recorrido y la altimetría de la Carrera de las Empresas de este año. He grabado la ruta en mapmyrun, y este es el dibujillo resúmen:



PLAN SUB45.
Para acceder a un cajón en la San Silvestre dando la espalda a unos 25.000 esforzados runners (5000 arriba, 5000 abajo)

Kmts. 1-3: La escalada hacia Pza. de Castilla. A 4:50 puede ser más que de sobra, que correr de menos a más siempre es garantía de éxito. Paso por el 3 en 14:30.

Kmts. 3-7: Bajada a calzón quitao en la carrera de 6 km, con un poco más de cabeza para nosotros. A 4:15 se puede hacer con bastante comodidad, que Newton ayuda mucho. Paso por el 7 en 31:30.

Kmts. 7-10: Llano picando para arriba al final. Lo normal es que podamos con este último tramo a 4:25 y crucemos meta en 44:45. Con 15 segundillos de margen.

Confirmo por adelantado que si andamos los 4 por los 45 min. no nos comemos un colín en la clasificación (tomando como referencia la del año pasado), así que id pensando en pasarlo bien y en que sirva para motivarnos de cara a Getafe.

domingo, 12 de diciembre de 2010

Maratón de San Sebastián 2010

En la oscuridad de la habitación del hotel, horas antes de que suene el despertador, repaso mentalmente el recorrido de la carrera, los tiempos, y me digo por enésima vez que es la última vez que me meto en este lío. El miedo al sufrimiento siempre es peor que el sufrimiento.

Por fin ha amanecido, y las horas previas a la carrera son como las de todas las carreras, pensando que no vas a aparcar a tiempo, que no vas a encontrar un sitio para tomar un café, ni un baño donde departir por última vez con Mr. Roca… finalmente, cuando calientas lo poco que se calienta antes de una maratón y estás ya vestido de faena, con los escasos cuatro grados de las 9 de la mañana, te sientes de alguna forma liberado. Ya solo queda correr, la compleja logística que te autoimpones durante meses de entrenamiento, y especialmente este último fin de semana, ha terminado con éxito. Estoy en el sitio indicado el día indicado, y las piernas y la cabeza quieren correr.

Quedan segundos para salir, un corredor me ayuda a saltarme la valla para colocarme en mi sitio: “no te vayas a desgraciar ahora con todo lo que nos queda”, me dice. Y suena a toda tralla el Highway to Hell de AC/DC. Buenísimo! Qué podría ser más adecuado en este momento. Paso por la salida emocionado.
Hey Momma, look at me
I'm on my way to the promised land
I'm on the highway to hell

No llueve, no hay previsión de mucho viento (algo de las dos cosas nos tocará por el paseo de la concha pero claro, si no no tendría gracia la cosa), nos han regalado la mañana perfecta para correr.

Salgo conservador, no tiene sentido forzar ahora. El plan es claro, no hay cuestas ni subirá mucho la temperatura, el ritmo tiene que ser todo lo constante que se pueda, la referencia son los 4:40 min/km, procurando no bajar jamás de 4:30, vengo muy cortito de series y de carreras y se que no recuperaré bien las alegrías, así que a controlar. Si todo va bien el objetivo son 3h15m.

Los primeros miles cuestan un poco 4:50, 4:43, 4:40… al final de la primera vuelta, la pequeña, de solo 5 kms, ya parece que las piernas cogen el ritmo bueno. En este punto se hace la primera pasada por Anoeta, entras por un lado del estadio, recorres 200 m. por la pista y sales por el otro extremo. Qué grande va a ser estar aquí dentro de tres horas.

En el MAPOMA de 2007 regalaban un librito de Javier Serrano donde se decía que un maratoniano experto puede saber como le va a ir la cosa ya al final de la primera media hora de carrera. Yo no me considero maratoniano experto, ni mucho menos, pero reconozco que de esto sí soy capaz; el año pasado en Vitoria creo que ya en el 5 sabía que no terminaría (retirarme aquel día en el km. 26, recorrer las calles vacías hacia la meta y esperar a David y a Carlos mientras veía llegar corredores, fue la peor experiencia de mi vida como runner), hoy sin embargo las sensaciones son bien diferentes. Me gusta el frío, la gente de Sanse son el mejor público que he visto nunca, y correr en esta ciudad, muy especial para mí, me pone los pelos de punta.

Paso el 10 en 46:25, en línea con lo previsto, incluso un poquito mejor, y descorcho el primer power gel. Esta vez he cambiado la estrategia de avituallamiento, tras mucho leer experiencias de otros corredores, y tomo el primero más pronto. Ya veremos qué tal va. Tras el 10 cruzamos el puente del Kursaal, sobre el Urumea, junto al hoy gris cantábrico, y dejamos el barrio viejo -“lo viejo”- a la derecha. Seguimos por el Boulevard, la calle Hernani, y empezamos a ver la playa por entre los edificios hasta salir al paseo de la Concha. Por aquí empieza a llover un poco y sopla el viento del mar, me refugio en un grupo, detrás de un tío muy grande con uniforme de triatleta, pero al poco para y les dejo para seguir a mi bola, progresando de atrás hacia delante. Correr junto a esta playa con la isla de Santa Clara al fondo (la perla de la concha), es algo que todo corredor debería hacer al menos una vez en la vida.

Con tanta emoción paisajística el ritmo ha subido, ando más ya en 4:30-4:35, pero las sensaciones son inmejorables. Pasamos el túnel que comunica con Ondarreta y entramos en la zona menos turística del recorrido, la avenida de Tolosa nos mete en el Barrio Antíguo y recorremos en una ida y vuelta de 6 kms calles más convencionales, de rotonda en rotonda hasta salir nuevamente a la playa, ya en el 19.

Paso el segundo 10k en 45:23 y poco después la media en 1:36:55. Calculo que me hecho un pequeño colchón, y que para cumplir con las 3:15 me basta con hacer la segunda media en 1:38. A partir de aquí empiezo a notar unos pinchazos extraños en el gemelo derecho, recuerdo una molestia igual a principio de año que casi no me deja correr la media de Getafe. Intento no darle importancia y sigo a lo mío. Un poco antes de Anoeta me uno a un grupo de unos 8 corredores comandados por un tío de azul y otro de negro, sin pensarlo mucho me pongo en cabeza y veo que no puedo dejarles (de hecho me da la impresión de que han acelerado cuando me han visto aparecer por allí). Lo dejo estar y me quedo a medio grupo, que no tengo ninguna prisa.

El segundo paso por Anoeta es apoteósico, salimos en la pantalla grande del estadio a medida que recorremos la pista, la gente aplaude, suena el Sick of Love a toda pastilla y me emociono hasta que casi no soy capaz de respirar.

Entramos en una parte más delicada de la carrera, muchos corredores empiezan a pagar las alegrías del principio y se van quedando atrás con un trote derrotado, miro a mis compañeros de grupo y me parecen todos unos máquinas, creo que soy claramente el gordito del equipo. Más que dejarles, como pretendía al principio, me preocupa que su ritmo sea demasiado para mi dentro de pocos kilómetros. Estamos ya en 4:30, pero el paso es muy regular y de momento les sigo sin esfuerzo.

El recorrido se repite milimétricamente y la mañana mejora, se asoman trozos de cielo azul entre las nubes y a ratos es difícil no venirse arriba y correr más. Km. 28 por Zurriola, segundo y último paso por el puente del Kursaal, tercer gel en la Concha (km 30), todo el pescao está vendido; ahora es el momento de triunfar o de empezar el calvario de la última hora de carrera. Toda maratón empieza aquí.

Seguimos a 4:30 y no puedo dejar de pensar que voy demasiado rápido y lo voy a pagar, es la primera carrera de mi vida que me tiro una hora corriendo al ritmo de un grupo. Muchos corredores ya van salvando los muebles y les pasamos como una apisonadora. Alguno intenta engancharse y corre unos cientos de metros con nosotros pero ninguno consigue quedarse salvo un chaval que lleva uniforme de maratonianos de Cáceres, y una chica que al final será tercera en el campeonato de Guipuzcoa (la veo correr fácil con nosotros a pesar de ser muy bajita, lo que le obliga a llevar una zancada larguísima). Sin embargo se que estas alegrías se pagan siempre al final, la maratón no perdona, y tengo un maquiavélico plan guardado en la manga.

Hace ya rato que he decidido descolgarme en el 30. Llevo bastante tiempo ganado, en el 30 picaré y echaré cuentas, pienso que siguiendo desde ahí a 4:40 aseguraré el final y bajaré holgadamente de las 3h15m previstas. Me encuentro bien, aunque el gemelo molesta cada vez más, y me veo capaz de hacer esos 12 kms a 4:40.

Paso el 30 en 2:16:55 (tercer diezmil en 45:06), siguiendo a partir de aquí a 4:40 llegaría sobre 3:13:30, esa hubiese sido la decisión lógica, aunque por otra parte… ¿cuántas veces vas a correr el maratón más llano de España en un día perfecto, sin aguaceros ni vientos de 40 kms/h?¿Cuántas veces vas a pasar el km. 30 de cualquier maratón sintiéndote tan entero como ahora? Pasa el 30 y no me muevo un milímetro del grupo, 31 y 32 los haremos ligeramente por debajo de 4:30, y en el 33, sin pensarlo en absoluto, casi sin cambiar de ritmo, me abro por la derecha, dejo el grupo y sigo solo hacia adelante.

Aquí ya se empiezan a ver las escenas típicas de todos los maratones, gente caminando, estirando al borde de la carretera, corredores que se animan y se gritan para intentar que aguante un compañero a punto de hundirse… Sin embargo yo corro en una especie de nube, sin ninguna sensación de muro, con la impresión de que queda gasolina para rato en el depósito.

Siempre tiene que haber algo que te estropee la fiesta, y esta vez va a ser el gemelo derecho. En el 34 llevo ya una clara sensación de que en cualquier zancada me puede dar un latigazo y dejarme en la cuneta, intento suavizar un poco el ritmo, pisar distinto, no se qué hacer pero no puedo fastidiar un día como hoy por esto.

El último paso por la Concha es inolvidable, el público es lo mejor que he visto nunca, parece como si todos supiesen lo duros que son estos kilómetros finales, leen el nombre en el dorsal y animan continuamente. Cada minuto paso de la emoción por seguir adelantando corredores (40 o 50 por kilómetro, que los voy contando para motivarme) a la desesperación porque el gemelo parece estar en las últimas. El cielo sobre el mar ya es casi tan azul como blanco, la concha es un cuadro y yo sigo sin rastro de muro. Algo me han echado en los spaghetti de anoche porque esto no es normal.

Sigo en mi ritmo y el estadio ya se ve sobre los edificios desde el km. 40. Paso el último 10k de la carrera en 45:03, cada uno ha sido un poco más rápido que el anterior. He llegado a un pacto de no agresión con el gemelo, que está totalmente agarrotado pero ya no parece ir a darme un latigazo pronto, y los últimos 2 kms. y pico acelero hasta los 4:20, sin atreverme a más.

Va a ser mi primera entrada a meta de una maratón en una pista de atletismo. Mucha gente en las gradas, la megafonía nos llama por nuestros nombres a medida que nos acercamos al arco de meta, me llega suficiente sangre al cerebro como para pensar en hacer una entrada digna (a ver si esta vez no salgo en la foto de llegada picando tiempo o mirando obsesivamente el reloj, que llego hora y pico tarde para batir el record de Gebre).

Llego en 3:11:29, casi sin poder apoyar la pierna derecha, mi segundo mejor tiempo en la distancia y con la satisfacción de haber hecho una carrera sin errores, sacando lo más que he podido de mi estado de forma. La segunda media ha salido en 1:34:32, casi 2 minutos y medio más rápida que la primera!

4 meses y 930 kms. de entrenamiento amortizados en este instante. Camino lentamente junto al césped del campo de fútbol, mirando al estadio, disfrutando de uno de esos momentos únicos en la vida de un modesto runner. Junto a mí hay un chaval apoyado en una de las vallas, llorando en silencio de espaldas a la gente.

Domingo, 5 de diciembre. Ha pasado una semana ya y he vuelto a calzarme las zapatillas para rodar 45 minutillos. Salgo de casa por los pinares de la ladera del Abantos, pisando suavemente la poca nieve que queda en los caminos, hacia mi circuito por los alrededores del pueblo. Los coches vuelven a ser los dueños de la calle, correr es otra vez algo personal, silencioso y anónimo, como la propia vida.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Festibike 2010, 18 de septiembre


Esta mañana hemos madrugado parte del cano-ritmo (Fran, Pablo y yo) y nos hemos ido a las Rozas a correr el Festibike 2010. Por mi parte era la segunda comparecencia, Pablo lleva 3 o 4, no recuerdo exactamente y Fran creo que otras dos. El resto del cano-ritmo, de fiesta. Literalmente.
Hoy había previsiones de algo de lluvia y como había llovido en la zona el jueves y viernes, se preveía un terreno algo blando.
La preparación para el evento había sido la habitual para estos casos pero las alarmas habían sonado en las últimas 48 horas con las almorranas, el “affaire” de la “Muñecona” y con las dudas de la fiabilidad del amortiguador “DT Swiss M210” que tantos dolores de cabeza nos ha dado en las últimas semanas. Además, algunos empezamos a ser veteranos de verdad, eh Pablo? ¡Felicidades chaval!
Bueno, pues ahí estábamos, siguiendo el plan previsto, desde las 9:00 en la misma línea de salida. La experiencia del año pasado, en la que salimos muy atrás y nos hizo perder mucho tiempo . Este año la organización con buen criterio había dividido la carrera en 2 con las salidas espaciadas en media hora. La más larga (la nuestra) de 72 bajando el cupo de esta última a 1800. Eso se ha notado mucho durante toda la prueba, menos montoneras y más disponibilidad en los 4 avituallamientos.
Pequeña queja para la organizción: para otro año, por favor, que suban el track oficial si no van a poner a nadie durante todo el recorrido. Muchos corredores perdimos durante varios kilómetros la ruta en varios puntos.
Antes de la salida, los últimos “ánimos” del presentador que insistió varias veces en que nos lo pensáramos, que la cosa podía estar pesada por la lluvia y algunas palabras de Hermida, reciente campeón del mundo. Menudo máquina. Las nubes se apartaban y parecía que la mañana iba a ser buena. Nuestra previsiones eran estar de vuelta antes de las 15:00 si no había incidentes, tipo reventones de tubeless, roturas de amortiguador, ... todo contaba. Desde la organización nos decían que atención con los últimos 10 Km que habían tenido que desviar la prueba volviendo de nuevo junto al río, por un puente que habían montado la noche anterior. Ese tramo que va junto al río lo hemos hecho nosotros varias veces, así que casi mejor. A partir de ahora voy a ir soltando datos de altimetría que guardó el Garmin. Para empezar, la salida a unos 719 m de altura.
Bajamos directamente hacia el rio Chico (629 m), y enfilamos en seguida la subida a “Colmenarejo”, de primera categoría, un clásico para nosotros pues es un entrenamiento que hacemos con bastante frecuencia.
La subida se hace bastante bien al haber muchos menos corredores, tan sólo en la triple cuesta final antes de coronar, yo tengo que poner pie en tierra por una montonera provocada por una caída. Pablo y Fran que iban delante coronan sin problemas. Hemos tratado de subir midiendo en todo momento pero esas últimas rampas te imponen un esfuerzo grande y mi estómago me da algún aviso. No van ni 10 KM y se me presentan algunas dudas. Eran alrededor de las 10:23 y habíamos subido hasta los 872m.
Una vez arriba, giramos hacia Colmenarejo, y bajamos aproximadamente durante media hora hasta los 639 m para enfilar la segunda subida del día. No la habíamos hecho nunca y por el perfil que tenía estábamos algo temerosos, subíamos igual que Colmenarejo pero en menos distancia. La llaman “la subida de la muerte”.
Realmente se hizo menos dura que la primera. No había tramos de descanso pero ninguna rampa como las duras de Colmenarejo. Coronamos sobre las 11:15 a 855m. Las dudas sobre nuestro estado físico se van disipando, nos hemos quitado 2 de las 3 subidas y la cosa no va mal.
Desde ahí una bajada rápida de una media hora hasta los 600 m (11:48). Ahí ocurre lo impensable, Pablo que nos lleva unos metros de ventaja, absorto en los detalles de su nueva bici, se sale de ruta. Por delante teníamos una hora aproximada de llaneo y al no verle en un buen rato nos mosqueamos. En ese momento recibimos su llamada y un rato después nos reencontramos. La versión oficial dice que estaba hablando por teléfono, era su cumpleaños y tenía la llamada de su familia. La realidad apunta a que ha ingresado en el grupo de élite “scott”, un subgrupo del cano-ritmo al que les puede pasar cualquier cosa sobre la bici porque se despistan hablando de las maravillas de las scott y de lo pulidito que está el cuadro... Llevábamos alrededor de 41 KM.
Como decía antes ahora teníamos por delante una hora de llaneo. A las 12:54 a 665 m iniciamos la tercera subida de la carrera. Esta subida es dura de verdad y no hay prácticamente nadie que la suba completa. Pablo y Fran lo hacen bien y casi llegan hasta arriba, pero los pedruscos sueltos, los surcos y la gente andando lo hace imposible. Coronamos a las 13:13 a 806 m.
Pasamos por las Villanuevas y enfilamos camino de vuelta hacia las Rozas. Sobre el kilómetro 58 giramos a la izquierda en el desvío que había avisado la organización. Todos los ciclistas que teníamos por delante habían seguido recto. Las fuerzas debían empezar a flojear y la gente no vio las marcas. Con nosotros se vinieron muchos de los que venían por detrás. Llegamos al último avituallamiento sobre el KM 60, pasamos el río sobre el puente de madera y nos mantenemos junto al río mientras volvemos al punto de partida. Son las 13:22 y estamos a 643m. La tendencia del camino sigue hacia abajo hasta los 628m (13:57) momento en el que iniciamos claramente la subida, por el mismo sitio por el que bajamos. Llegamos a meta sobre las 14:13, no sin antes una pequeña volata, que parece que quedó igualada entre Fran y Pablo. Entramos todos felices y contentos con muy buenas sensaciones en el cuerpo. El tiempo nos acompaño, hubo algunas nubes en el tramo final y la temperatura fue muy buena, sin mucho calor. Tengo la sensación de que fue más suave que la edición del año pasado. Aunque tuve ciertas dudas la tarde anterior, me alegro realmente de haberla corrido. Echamos de menos al resto del cano-ritmo pero los que fuimos lo hicimos en buena sintonía.
Los datos de la marcha:
67.5 kilómetros
4:30 tiempo en movimiento
0:36 tiempo detenido
15.0 media en movimiento
13.2 media total
Ascenso total 1283 m
Fran, cuando puedas sube las fotos please.
Para acabar, Pablo con su spark 30 va como una moto. Ha ido todo el rato en cabeza, excepto el rato a solas con su scott (jeje). Se le veía completamente sobrado. Va a seguir un duro contrincante para todas las volatas. Con el hierro que tenía no íbamos a ninguna parte. Has hecho buena compra, enhorabuena!!
Fran, como siempre es un tío cachondo y da gusto ir con él a todas partes, ah y cómprate la doble ya!!
Saludos cordiales

lunes, 6 de septiembre de 2010

Alto Tajo. (Riaza III)


En el 2008 hubo un Riaza I.
En el 2009 hubo un Riaza II, esta vez fueron 3 días pero no hubo crónica por lo que allí pasó quedará en el olvido.
En 2010 llegó Riaza III y esta es su crónica:

Como resumen ejecutivo digamos que Riaza III consistió en 3 días de mtb por el parque natural del Alto Tajo en Guadalajara, basada en las siguientes rutas sacadas de San Wikiloc:


Dia 1: Molina de Aragón - Peralejos de las truchas

Amanece el penúltimo fin de semana de Julio a más de 1000 metros de altura en Molina de Aragón. 5 bicicletas, limpias, engrasadas, ajustadas están listas para superar los 90 km de la primera jornada.

Una Kona.
Una Lapierre.
Una Rockrider
Una Scale.
Una Spark.

Alfabéticamente ordenadas para no herir sensibilidades en el grupo.

El desconocimiento o la falta de interés en la búsqueda de información de la zona, hace que el miedo a la deshidratación cause estragos en la Kona, los 3 litros de agua de la mochila Mule, más los 700 del bidón, no parecen suficientes para 90 km, la imaginación lleva a límites insospechados:



Cuando uno está en forma que más da llevar 2 kilos más de peso en la bici. El recorrido mostrará que el miedo era incierto y que el lugar despoblado al que pensaba que iba, era menos inhóspito de lo esperado.

El gps, perdón digo los gps se ponen en marcha, imposible perderse piensa más de uno, aunque no hay que confiarse, el primer fiasco le llega a la Spark, "he tenido que hacer algo mal, no tengo los mapas cargados".

Abandonan tranquilamente Molina en dirección al rio Gallo, la Rockrider conocedora de los casi 40 km de asfalto en bajada que les esperan impone un ritmo en cabeza que rápidamente es cortado por la Kona: "Son muchos km, baja el ritmo". El pequeño saltamontes obedece al sensei.

La belleza de la entrada en el cañón del rio Gallo hace que la Spark se tranquilice, su objetivo, una ruta de gran belleza, empieza a cumplirse.



Aunque asfalto, aunque sin coches, 40 km son muchos, y se reponen fuerzas, además el cargamento de gominolas, barritas energéticas, geles y demás para eso está. Pero la carretera acaba y conocemos el Tajo, el camino de las bicis ahora consiste en ir remontándolo, a la Scale sobrada de fuerzas le parece que vamos cuesta abajo, hay que explicarle la ley de la gravedad e indicarle que si vamos en la dirección contraria a la que corre el agua es que vamos cuesta arriba, tendida, pero cuesta arriba.

Curioso, pero nos encontramos con muchos coches, hace buen día y las familias aprovechan, más curioso es que al ver las 5 bicis, muchos coches se paren o bajen el ritmo, se agradece.

Al superar un desnivel la Lapierre ve a dos cicloturistas ( los cuales se diferencian de las cinco bicis de esta aventura, básicamente, en llevar portamochilas y las mismas a ambos lados de la rueda trasera) la Lapierre no puede evitarlo, a por ellos a darles un pasote. Una a una van pasandoles, la Rockrider les saluda "Eso si que tiene mérito, con esos mochilones!!!!"

Es hora de descansar.


Se oye un grito cañón abajo, o es cañón arriba?, es la Lapierre que se está bañando en las aguas gélidas del Tajo.

También hay que apreciar el paisaje:


Hace calor, es Julio, y nos desviamos del Tajo para subir a Peñalén 300 metros de desnivel casi a las 3 de la tarde que la Scale agradece, corona y recibe al resto con un tercio bien fresquito.

Comer, enfriar el agua de las mochilas, y ver ganar a Contador la crono y el Tour es todo uno.

La kona baja a buscar el Tajo, es la primera, como siempre en las bajadas.

La belleza de la zona habla por si sola, pero lo mejor está por llegar, el salto de poveda, la laguna de taravilla.

Aunque el momento estelar esta por llegar, hay que vadear el Tajo, eso sí sin que se mojen las bicis.


La ruta se acaba y Peralejos se acerca, pero no por eso la belleza de la zona disminuye.

El final 90,44km ninguna de las bicis había hecho antes estos km, alguna se lamenta "Que lástima no haber superado los 100".

Miguel el propietario de los apartamentos rurales las fuentes recibe a las bicis, no se sorprende es algo normal en la zona, la cual conoce al detalle.

Esa noche, por primera vez en su historia la Scale dormirá al raso, y sin candado, la Rockrider acostumbrada la tranquiliza, "No te preocupes, aquí no te robarán".

Dia 2: Peralejos Chequilla Zetas.

Hoy el reto no son 70km sin más, hoy la aventura consiste en hacer casi 40 sin covertura, sin un pueblo en 10km a la redonda campo a través, sin una fuente o un río en el que refrescarse, sin un sitio donde comer.

La Lapierre se confiesa: "He tenido que hacer algo mal al meter la ruta de hoy, sólo tengo una parte..."

La salida de Peralejos es dura, no apetece y hay que ascender: "Vamos Rockrider", dice la Kona, "Que luego nos cogen".

Acostumbrados a la belleza del Alto Tajo, la erosión de los elemenos parece no sorprender:



Los km avanzan y dejan las zonas habitadas, pistas rodadoras esperan se sube y se sube, la Kona no puede más, y cambia a la Spark, pobre Kona abandonada, esto es el principio de otra larga historia veraniega.

Pero no hay un lugar donde comer, Griegos un pueblo de Teruel, bonito donde los haya era una opción, pero la subida a la Muela de San Juan desaconsejaba el desvío.

Las 5 bicis se paran en un cruce, "Seguro que era aquí?" pregunta la Scale, "Seguro que esta era la hora?" insiste, no hay tiempo para dudas en dos minutos aparece un Honda CRV que todos reconocen, dentro Marisa sonríe, Josema nos mira extrañado, "Estos están locos".

Podremos agradecer la comida improvisada que nos preparó Marisa, las cervezas fresquitas en medio de la nada, pero la compañía y la charla bajo aquellos pinos es inolvidable, GRACIAS GUAPA.

Las cinco bicis se despiden del avituallamiento móvil y siguen su camino, el momento escatológico de la ruta divide el grupo, Spark y Kona comparten una escapada de 15 km que Lapierre, Scale y Rockrider no pueden entender, "Habrá pasado algo?", "Que va sólo quieren ganar la etapa". El encuentro es escabroso y Lapierre y Spark muestran su enfado, sólo "pure mtb" vuelve a unir al grupo:


"Bajad el sillín¡¡" señala la Spark, "Yo paso, bajo andando" dice la RockRider, "Venga vamos a intentarlo, uuuuuy que me voy de cabeza" comenta la Scale.

La Kona lo tiene claro, baja despacio y con precaución, la Lapierre lo tiene más claro, andando se llega seguro.

La bajada se salva sin incidentes, y la belleza de las zetas se puede admirar al avanzar el camino.

Peralejos está cerca, el alojamiento se vislumbra en lo alto de la calle, la Rockrider ha aprendido mucho, va la última pero lleva ya el plato mediano metido, ataca no sin dudar, adelanta a uno y a otro pero nadie responde, la Scale, la primera no puede evitarlo, ha oído el cambio sram7 y se pone de pie, la Rockrider le pasa, pero la Scale llena todas las venas de sangre, toda la potencia de meses de entrenamiento se desata en 5 segundos. "Mete plato, mete plato" gritan desde atrás, apunto de coronar la Scale se rinde, primera volata para la Rockrider.

El descanso es merecido, al final 70,90 km que han sido duros o muy duros, la Rockrider se sorprende: "Pues a mí no me han parecido tan duros", la Spark se siente ofendida "Pues entonces es que te has ido tocando las bolas"

Dia 3, Alto Tajo Etapa 2.

Volver a salir de Peralejos, se hace pesado, la subida es dura, pero la dureza cambia de estilo, cuando además de subir tienes un firme en mal estado, un camino, pisoteado por bacas con rodadas de coche, hace que la Rockrider se deprima en lo mas profundo de su ser "Si yo fuera una doble" piensa para sí. Lapierre, Kona y Spark sin embargo parecen disfrutar con el trazado. La Scale ajena a lo que le espera sube y baja sin precaución.

El paisaje es de alta montaña, rodeados de pinos que ya no sorprenden, se echa de menos el Tajo y su rumor, el camino vuelve a normalizarse y las ganas de hacer kilómetros hacen que las ganas de correr aumenten, ahora viene una bajada, Kona y Spark se lanzan en picado, pero la Scale picha, que digo pincha, repincha, Rockrider y Lapierre ayudan en la reparación.

Pero, ¿como se repara un pinchazo en una tubeless? si las tubeless no pinchan, probamos con hacer girar la rueda, no hay manera el aire se escapa, se busca el agujero y no hay, lo que aparece es una rajita de 3 milimetros, mal asunto, se prueba con el pegamento, que chapuza, los minutos pasan, no hay cobertura, Kona y Spark empiezan a preocuparse, algo ha tenido que pasar y debe ser grave para que no bajen ninguna de las 3 bicis, la Kona remonta la bajada para ayudar, pensando en lo peor.

El encuentro es agridulce, y aunque el pegamento no haya funcionado se prueba con la espuma, otro desastre.

La Kona insiste una y otra vez, "pon una cámara", al final la Scale cede.

Han perdido casi 90 minutos y la idea era llegar a comer a Molina, después de una subida exigente el camino llanea, apretan el paso, según el perfil ahora viene una bajada, está asfaltada y la Kona adelanta a la Scale, no hay manera con la Kona, bajando no tiene rival, pero la Lapierre ha aprendido mucho "Baja el pie exterior a la curva, y písalo fuerte, agacha la cabeza y aprieta los dientes" aconseja a la Rockrider, la Lapierre va a por la Kona, a tumba abierta, sólo haber salido en pole le da la victoria final a la Kona que sorprendida felicita a la Lapierre por el ritmo de bajada.

Cogen la carretera a Molina esta vez de subida, la Rockrider intenta tirar del grupo, hoy va a darlo todo, a reventar, todo por el grupo, pero no tiene experiencia, tira demasiado del grupo y este se rompe.

A falta de 5 km la Rockrider ya no puede más deja la cabeza del pelotón y este se reagrupa hasta que poco a poco la Spark se aleja, su objetivo hacer que la Scale se divierta un poco, pero esta se ha dormido, lo intenta pero Molina esta muy cerca, la Spark vencedora corona Molina de Aragón.

Por primera vez no se acaba un Riaza en grupo, pero no pasa nada, la Kona no se enfada, ya estamos acostumbrados al cambio, el cambio es bueno.

Esta vez han sido 58,49 km, no está nada mal para acabar.

El año que viene más.