jueves, 28 de julio de 2016

Cuenca - Valencia (Riaza VIII)

Dia 1: Cuenca - Cañada del Hoyo 







Cano: (De camino a Cuenca) La lluvia va a dejar los caminos en perfecto estado.







Carlos días antes de salir:  Lo de las luces ¿lo estás diciendo en serio?
Camino a Cuenca (17 km en    0:32:32  a  31,35 km/h)
Pablo: Si acaso paramos y ponemos la luz.
Carlos: La luz se ha quedado en la alforja.

David's wife: Tras enviarle la foto del cambio de Jorge partido, del diluvio universal en Cuenca y de la moral del equipo tocada: Sarna con gusto no pica...



Dia 2: Cañada del Hoyo - Camporrobles 

Cano: Hola, buenos días, Sergio? mira, me dieron ayer tu teléfono, resulta que ayer había mucho barro y tal y cual y pascual y tengo la bici rota, el cambio trasero... y más tal y más cual y más pascual y quitamos también el desvidador delantero y los cables, y tal y cual y pascual...
Sergio el mecánico: Bueno, sí, yo soy mecánico, pero de tractores.



David: (tras el impacto de una piedra y posterior huevo): Tú crees que se me ha roto una vena o algo, como al tío ese que se ha muerto por la pesa?


Fran: Si veo un sitio para bañarme nos paramos.
Fran: (A los 500m) Si veo un sitio para bañarme nos paramos.
Fran: (A los 400m) Si veo un sitio para bañarme nos paramos.
Fran: (A los 300m) Si veo un sitio para bañarme nos paramos.
Fran: (A los 200m) Si veo un sitio para bañarme nos paramos.
Fran: (A los x m, donde x tiende a 0) Si veo un sitio para bañarme nos paramos.


Dia 3: Camporrobles - Chiva  

Es llegar al km 60 y cuesta abajo, es dejarse caer.










Fran: Donde podemos dejar las bicis?
La recepcionista del hotel: Donde queráis, estáis solos en el hotel, si queréis dejadlas en el buffet.




Dia 4: Chiva - Valencia 

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Pablo: Ahora paramos en un super a comprar agua.
Fran: Tengo sed.









Pablo: No hago nada bien












lunes, 8 de febrero de 2016

Yo y mi minimalismo


El pasado 19 de Enero recibí unos whatsapps de mi amigo JP.  Por resumir, me contaba de su problema en el deporte a causa los pies planos y me decía que había visitado a dos buenos podólogos: uno le aconsejaba unas plantillas y otro que usara unas fivefingers. Para aclararse.
Mi contestación: luego te llamo, mi respuesta es larga. Estuvimos 50 minutos al teléfono.

Esta entrada es el resumen de mi experiencia con el minimalismo y a la vez espero que sea la respuesta a la pregunta que me hizo JP.

Para el que no me conozca, unas coordenadas:

Siempre he hecho deporte a nivel aficionado/pachanguero. He ido cambiando de deporte según las circunstancias. Desde hace 10 años el running ha sido una constante, al menos unos meses al año. He completado algunos maratones y unas cuantas medias, amén de diezmiles, triatlones y duatlones, con tiempos del montón. En definitiva, soy de élite para los no deportistas y un paquete para los de élite. 46 años y unos 80 kilos. No tengo ningún conocimiento anatómico-médico. Avisados estáis.

Esto va para ladrillo. Así que hay cosas que intentaré sintetizar para no aburrir demasiado.

¿Por qué me meto yo en este lío?

Básicamente por dos razones:
Una es que me gusta meterme en este tipo de líos. Entiéndase por lío experimentar algo que no es muy arriesgado para ver que pasa y si se puede sacar algo positivo de ello. Hacer cosas nuevas me motiva y la búsqueda de una nueva motivación en el deporte siempre es positiva.

La otra es que noto que tengo un problema. Con las tiradas largas he tenido, entre otros, problemas de rodilla. En general intentar forzar en distancia o ritmo me es muy lesivo, así como correr un par de días seguidos. Llego a la conclusión de que estoy haciendo algo mal. Para mantenerme sano, lo que para mí es una prioridad, no me deja pasar de correr 3 días por semana alternos.

Los estiramientos y las visitas al fisio y similares son una constante en mi vida. Y aún así veo que la cosa no va. Obsérvese mi depuradísimo taloneo en la maratón de Sevilla 2010.


¿Por dónde se empieza?

De esto hace 4 años y medio. Yo lo tuve claro y es por donde recomiendo empezar a todo el mundo: informándose.

He leído unos cuantos libros (Chi running, Born to run, The Barefoot Running Book, etc) y muchos artículos y foros. Todas las lecturas me han aportado algo. En inglés hay más material, aunque ahora ya es fácil encontrar de todo en español. Me interesaba mucho la experiencia de gente que ya lo había probado. Es fundamental entender de qué va esto y cuál de las varias formas de “transición” vamos a planificar. Esto es un tema a largo plazo y requiere de paciencia y convicción. Los “prisas” y los inconstantes lo tienen muy complicado.

¿Cuáles eran mis expectativas?

Mi objetivo era únicamente poder hacer más o menos lo mismo que ya hacía pero rompiéndome menos. Esperaba conseguirlo.

Nos ponemos en marcha


Mi forma de hacer la transición al principio no la tenía clara. Empecé por una inversión baja y a probar: Compré unas newfeel en decathlon  (que no son unas zapatillas de correr) pero podríamos considerarlas minimalistas si se usan con una plantillas blandas. Son unas alpargatas que te venden con las plantillas por separado. Los peros principales es que tienen un agarre próximo a cero y son algo estrechas en los dedos.

Usaba ese “invento” y también corría algo descalzo. Muy importante también, desde que empecé con esta historia siempre ando por casa sin calzado.

¿Qué es lo que conseguí?, pues una sobre carga en el sóleo. El sóleo era un músculo que apenas conocía, pero cuando se prueba esta historia uno acaba conociéndolo bien, pues da muchos problemas. Lo que cuentan y me parece correcto es que está acortado por el calzado con algo de tacón. Además de esto la técnica a la que te lleva correr plano hace que se use más. A+B = … sobre carga.

Plan B: Paro del todo y me pongo a correr sólo descalzo. Esto es lo que parece más sensato. Lo leeréis en muchos sitios, los pies te enseñan. Durante varias semanas sólo corrí descalzo, empezando por menos de un kilómetro y hasta 6. Luego volví a las newfeel y a ratos descalzo…Luego probé unos huaraches que no he usado mucho, foto más abajo. Iba alternando, experimentando.
                                   
Se podría decir que esta fase había empezado en verano del 2011 y terminado con la san silvestre  (10 kms) que corrí despacito con mi mujer y mi hijo totalmente descalzo sin ningún problema.

                                              
 Pies tras 10km a ritmo de San Silvestre familiar

El sóleo da guerra (creo) hagas lo que hagas, pero si pasas a correr sólo descalzo, como vas poco a poco, el músculo va teniendo tiempo de adaptarse. En esta fase unas 5 veces visité al fisio por ese músculo tan majo.

¿Qué te pasa en los pies?

Sobre todo, se ensucian. Y luego es increíble pero se quedan suaves y sin durezas. La piel se engrosa. Una vez limpios tienen bastante buen aspecto. Mi terreno preferido era el asfalto, a ser posible, sin piedrecitas sueltas. Cuesta un poco acostumbrarse. Un cemento limpio y liso es lo mejor para empezar. El césped no sirve. Lo siento.

¿Qué es lo más difícil?

Sin duda alguna lo más difícil es la presión social. Tu familia se preocupa de tu salud mental, por la calle se gira la gente para mirarte. En las carreras notas los codazos entre conocidos señalando tus pies. Algunos te preguntan “hey, ¿porqué lo haces?” Como vas corriendo y no quieres contarle tu vida la respuestas que usaba eran “es que me han robado las zapatillas”, “¡no me digas que voy descalzo!, no me había dado cuenta…” y similares.

Como anécdota comentar que mi hijo que por entonces tenía 9 años se empeñó en acompañarme un par de veces en entrenamientos por asfalto descalzo, un par de kilómetros y no tuvo problema alguno. ¿Por qué será?
                                      
¿Y a mí me va a servir?

Ni idea. Lee, comprende, analiza, duda y decide.

Evolución

Los reyes me trajeron unas Vibran FiveFingers (VFF). Es un calzado chulo y aconsejable. Pero no es el único. Lo mejor son las sensaciones que da. Lo peor es que es difícil de usar con calcetines (de dedos, se entiende) y, para mí, no era del todo cómodo por ciertos problemas anatómicos de nacimiento en los dedos de los pies.

Hasta marzo alterné VFF y huaraches (he visto hace poco ojiplático unas Nike Huarache. Esas no) . Estas:

                                                    

 Lo cierto es que la cosa no fue del todo bien. Los gemelos/sóleos seguían con problemas. A pesar de eso completé una media maratón y me giré hacia la bicicleta hasta septiembre, donde retomé el running.

Esta vez probé con mis nuevas Merrell trail glove. Diferentes pares de este modelo es lo que más he usado. Es polivalente y va bien en asfalto y caminos si no hay mucha lluvia/barro.

Básicamente con este calzado y algo de VFF me dediqué a correr desde Septiembre de 2012 hasta Abril de 2013 y conseguir algo que para mí era un sueño: Correr una distancia mayor de la maratón y acabar sano (Ruta de las fortalezas de Cartagena), previa San Silvestre y una media maratón con mmp incluida.

Finales de 2013 y los primeros meses de 2014 también corrí con continuidad. Completé una media y la maratón de Madrid acompañando a mi amigo Julio. Todo bien. Iba puliendo la técnica, estirando bien los sóleos, …

Realmente ha sido la temporada de final de 2014 y durante el 2015 cuando he recogido los frutos de toda esta historia. 

Conclusiones


Teniendo en cuenta mi penosa técnica anterior:

Las buenas noticias han sido

  • Es bonito probar algo diferente
  • Es agradable no preocuparte de la amortiguación que pierden las zapatillas con el paso de los kilómetros, ya que no la necesitas
  • Clarísimo efecto positivo en las rodillas: No he vuelto a tener la sensación desagradable de machaque en las tiradas largas.
  • Clarísimo efecto positivo en la planta de los pies: No más la necesidad de masajes tipo "pisar pelota de tenis" para soltar la fascia.
  • Clarísimo efecto positivo en la técnica: mejores marcas personales en 10k, 21k y 42k el último año.  Creo que se debe más a la eficiencia ganada que al VO2max y similares.
  • En general, sensación de acabar menos machacado, desde el punto de vista de las articulaciones.
Las malas noticias han sido

  • ¡ Que mal corría ¡
  • Cómo nos han engañado estos de las zapatillas superguays.
  • Épocas de dolor en huesos del pie por defectos técnicos (sólo en pie derecho ¿?) Ver 
  • Largo período de adaptación: sóleos, aquiles y gemelos sufren. Imagino que la adaptación es más fácil cuando más joven y mejor técnica de partida.
  • ¡ Esto no lo cura todo ! Pues no. Cuando eres de los que buscan tus límites, al final, los encuentras. Si no es este músculo será en ese otro cuyo nombre no sabías.

Por no terminar mal os diré que es increíble la sensación de pisan un charco en asfalto o hundir los dedos en el barro por primera vez. No se olvida.

Leí una vez que en las encuestas comerciales de satisfacción hay una pregunta que es la clave: ¿Volvería usted a comprar el producto? Mi respuesta es clara: Sí.

Gracias por la atención

PD: Lo siento JP, pero no había respuesta corta.

sábado, 19 de diciembre de 2015

10 años de Cano Ritmo.

Esto tuvo un principio.

En mi caso el principio y la primera salida apuntada que tengo está fechada el 7 de Septiembre de 2005, fueron unos 6km por un recorrido en Las Rozas que entonces llamábamos el Rompepiernas, éramos tan jóvenes.

Esto ha tenido también un durante, han sido 10 años de deporte, de amistad, de aventuras, de aprender cosas, en fin, han sido 10 años de camino, el camino que recorremos en nuestro día a día y que nos lleva a algún sitio.

Hace 10 años me llamaban loco cuando salia a correr una mañana de invierno, hoy algunos de esos me llaman loco por no bajar de 4:30 el mil en un 10K, el tiempo nos va dando todas las respuestas, y yo todavía necesito muchos más años y muchas más carreras para responder todas mis dudas.

Y ahora qué? ahora que el Cano Ritmo cumple 10 años, qué?

Creo que es hora de recordar los km hechos con nuestras zapatillas, los metros de ascenso y descenso volando en nuestras bicis y los largos disfrutados en la piscina. Ahora mismo me cuesta encontrar un mal recuerdo, o un recuerdo triste porque el deporte tiene mucho de alegría. Podéis revisar en el archivo las aventuras que hemos dejado por escrito, pero tened en cuenta que muchas más estarán en nuestro corazón.

Han sido casi 6200 km corriendo, 11.000km de mountain bike y cerca de 400 nadando. No se si os parecen muchos o pocos, a mí simplemente me parecen 10 años de mi vida, que me han hecho más, más todo.

Y como debe ser, esto tiene un final. Hoy se acaba el Cano Ritmo, aquí y ahora escribo estás últimas lineas y me despido.

Hasta siempre y muchas gracias por leernos.

sábado, 14 de noviembre de 2015

Crónica Cross Cuerda Larga 2015

Este blog no lo lee nadie. Siempre he pensado que este blog era una forma de guardar recuerdos y releerlos según pasa el tiempo, me encanta leer entradas antiguas, me recuerdan buenos momentos y en muchas ocasiones me río mucho, como pasa el tiempo y la de cosas que hacemos.

Sin embargo nada más acabar este cross, Alex me dijo un par de veces, "Bueno, estoy esperando ya la crónica". Alex además de un gran amigo, es al parecer el lector número uno de este blog, así que con la seguridad de que va a disfrutar de esta y del resto de entradas, seguiremos escribiendo.

Esta edición del Cross de Cuerda Larga, empezó no el día 18 de Octubre, sino una semana antes, al menos para mí, cuando me puse a mirar la predicción del tiempo. El resumen era que iba a hacer frío y a llover bastante. Seis meses antes, no lo hubiera dudado, no habría ido al Cross, hace seis meses, no tenía ningún tipo de argumento para estar cerca de 4 horas bajo la lluvia, con frío, seguramente muy cansado, pero aquel domingo no lo dudé, me da igual el tiempo que haga que yo voy a ir. La razón es que soy de fácil convencer y en uno de esos artículos donde te animan a vivir más feliz, o vivir mejor decían eso de "haz aquello que te da miedo" y dicho y hecho, porque tengo que reconocer que pasarme 4 horas bajo la lluvia mojado y corriendo, me daba miedo, es más me da miedo. Vamos a aclarar un poco el tema, que no se trata de sufrir, ni de hacer locuras, se trata de buscar una cierta incomodidad de manera voluntaria, se trata de vivir situaciones de estrés controlado, esto, hacerme caso, es bueno.

Sea como fuere la semana anterior a la prueba fue de ocupación, que si lleva la ruta cargada en GPS, que si sal a trotar con la mochila que te ha dejado Pablo para probar sensaciones, que si revisa diariamente el tiempo a ver si cambia algo. Y claro, pues cuando te ocupas de las cosas y te ocupas bien pues al final las cosas salen.

El viernes hablando con Jesús, que a parte de gran fisioterapeuta,es montañero experimentado, al preguntarle por el tiempo me recomendó windguru, y me enseñó, como al ser el viento del sur no sería tan frío, y que seguramente hubiera nubes pero no bajas, la predicción cambió un poco y lo único que hizo fue mejorar, de 8:00 a 14:00 se abríó una ventana con 0% de probabilidades de lluvia. En fin la suerte estaba de nuestro lado.

Una vez más con algunos compañeros del club de montaña Navatrail, Alex, Paisa y Jorge, nos preparamos para la salida, como siempre con muchas ganas y muy buen humor.



La salida este año era desde el refugio de La Morcuera, entiendo yo para alargar la salida y evitar tapones en la subida inicial, salimos al final, tranquilos, sabiendo que el primer escollo de la subida a La Najarra nos lo íbamos a saltar por precaución ante las piedras mojadas la organización decidió que evitáramos la subida.

Bordeamos la Najarra, ascendiendo por sendero, Alex y Paisa iban como una moto, Jorge se quedó atrás y yo no sabía que hacer, mis pulsaciones iban descontroladas, me costaba seguir el ritmo de cabeza pero no quería dejarlos.

Al final en la ascensión perdimos a Jorge y ya no volveríamos a verle hasta la meta.

Una vez en los 2000 metros, una vez que nos dimos cuenta que no nos iba a llover y una vez que sentimos que el frío lo único que iba a hacernos era mantenernos vivos, empezamos a disfrutar.

Que si tramo técnico, que si subida andando, que si bajada corriendo, nos lo estábamos pasando como enanos y a la mínima que podíamos nos parábamos a hacernos fotos. Eramos felices.

Tengo que decir que la ruta me encantó, a pesar de estar disfrutando no paré un segundo de ir al límite, las pulsaciones altas, las piernas a tope, hasta en las zonas técnicas creo que iba demasiado rápido para mi nivel.

No sabía por donde iba y en cada ascensión preguntaba, ¿dónde estamos? 

Así pasamos Bailanderos y Asomate de Hoyos, casi sin darnos cuenta, y a los pies de Cabeza de Hierro, me di cuenta que la mitad ya estaba hecho. La subida a la segunda cumbre más alta de la comunidad de Madrid la atacamos en silencio, íbamos a buen ritmo, adelantando, para luego ser adelantados cuando paramos en la cima.

Ir con Paisa de compañero en la montaña es un lujo. No para de hablar, no para de ver lo positivo de la carrera, no para de disfrutar del momento, y encima te hace reir. Está claro que de mayor quiero tener la cabeza que tiene Paisa.

La subida a Cabeza Mayor daba respeto, veías la hilera de corredores y la veías mirando hacía arriba, era larga, pero se me hizo corta, coronamos y enseguida volvimos a ascender a su hermana Menor. Creo que es después de esta última ascensión cuando uno alcanza a la vista Bola del Mundo, y te vienes arriba, menos mal que ahí estaba Alex para recordarnos que todavía queda y que la vista engaña.

Alex bajando iba como un tiro, se nos iba y daba gusto verle correr, yo iba detrás de Paisa pero en una mala trazada suya le adelanté y me dejé llevar, como me lo estaba pasando. En cuanto comenzaba la ascensión Alex nos esparaba, nos volvíamos a reagrupar y vuelta a empezar.

Justo en Bola, llegó la niebla pero fue un momento, paramos en el avituallamiento y allí conseguimos saludar a Miguel, que grande Miguel, madruga, nos recoge en Navacerrada, nos lleva a Morcuera, nos saluda en la subida a la Najarra y ahora nos espera en Bola, está claro que el año que viene sí correrá esta carrera.

La bajada de Bola es terrible, se hace junto a la pista de ski sin descanso, nos juntamos con algún corredor muy tocado, vamos tranquilos y despacio no queremos ni hacernos daño, ni emocionarnos, pero algo pasa cuando llegamos al asfalto y olemos la meta, apretamos para entrar juntos en meta. 

Hemos acabado y lo hemos hecho juntos, mola.


Unas photocall que están de moda:



Unos minutos después entró Jorge, creo que casi tan contento como nosotros.

Dedicada a Alex, por si alguno no se había dado cuenta ya.

sábado, 17 de octubre de 2015

Almanzor

A la tercera va la vencida, este era el tercer año que algunos desde Navamorcuende iban a atacar la subida al Almanzor y este año por fin me apuntaba yo también.

Tenía tantas ganas que convencí a gran parte de la familia: mujer e hijo, hermana y sobrino y al frente de todos el abuelo que con 81 años iba a darnos una lección a todos, una más.

Tuvimos la gran suerte de acompañar al grupo Navatrail, que con su gran sentido del humor, su compañía y su experiencia en montaña hizo inmejorable esta caminata.

Salimos temprano desde la plataforma de Gredos, el grupo es muy variado y aunque el más mayor y el más pequeño son el abuelo y el nieto, son los que menos me preocupan sin duda no tendrán ningún problema, además su objetivo es llegar al refugio, que se supone es un paseo agradable. Aunque nada más lejos de la realidad, mi padre que se ve rodeado de gente "joven" alicatados hasta la cejas con material de alta montaña se viene arriba, como él mismo luego contaba, "es que agacho la cabeza y me pongo a tirar" dicho y hecho.

El camino hasta la laguna es incomodo, no es duro, pero tanta piedra no deja disfrutar del camino y menos si el que va primero es el abuelo con la gorra calada y sin parar de hablar. El grupo se divide y aunque paramos un par de veces para reagruparnos el ritmo marcado ya dividirá al grupo durante el resto de la ruta.


 Mi experiencia en alta montaña tiende a cero y mi ilusión por subir al Almanzor junto con mi hijo se mezcla con el desconocimiento de si lo que quiero hacer es una locura, pero mi experiencia en la vida es algo mejor y me dice que las cosas pasan como tienen que pasar.

Llegamos al refugio y sólo mi sobrino me acompaña al Almanzor, mi hijo está cansado y prefiere esperar, por un lado me siento desilusionado pero entiendo que está cansado.

Dejamos a más de la mitad del grupo y comienza la ascensión,  el camino en seguida desaparece y es todo rocas, pero mi sobrino va como una moto y tengo que darle la charla para que vaya más tranquilo, no lo consigo, no se fija en los hitos y cual cabra montesa desaparece de mi vista, tengo que volver a razonar con él. En la montaña se va en grupo y si eres nuevo mejor detrás de uno que sepa, le obligo a bajar el ritmo y a seguir a Alex.



Realmente no soy consciente, pero se lo está pasando pipa.


Bueno la verdad que creo que nos lo estamos pasando pipa todos, lo que ocurre es que los adolescentes lo demuestran de otra manera.


Seguimos subiendo como motos, tan rápido que sólo 6 aguantamos el ritmo de Miguel, miramos atrás para sorprendernos a nosotros mismos, subiendo a la Portilla del Crampón.



Al llegar a la Portilla tengo una gran sensación de vértigo, he pasado de ir mirando el suelo a darme cuenta de la altura a la que estamos, no estoy tranquilo pero la adrenalina vence mis miedos, giramos a la derecha y comenzamos el ataque final a la cumbre.

En la primera trepada mi sobrino que va delante, se para y me dice "Tito, yo ya no sigo", "Estás seguro?, si así lo quieres haces bien, baja y espera en la Portilla"

Y comienza la trepada y coronar. En la cumbre hay dos montañeros y mientras todo el grupo de Navatrail sube y les fotografío yo apenas puedo dejar de mirar al suelo, el vértigo me invade, pero una vez en la cumbre, hay que hacerse foto, y que mejor que con Alex que es el que tiene la culpa de todo esto. En la foto no se aprecia claramente, pero estoy agarrado a la roca y la sonrisa es falsa, muy falsa, comparad con la cara de tranquilidad de Alex:



Ahora hay que bajar, pufff pero como narices he subido por aquí??? bueno pues poco a poco y asegurando siempre descendemos sin mayor dificultad.



Hay hambre y bajamos veloces al refugio, eso si echando la vista atrás y admirando la belleza del camino recorrido.


Donde nos espera el resto de la expedición, que nos acompaña en el avituallamiento.


Es hora de las fotos a los pies del Almanzor.




La satisfacción del gran día se refleja en la cara de los valientes: