martes, 16 de septiembre de 2014

Madrid - Navamorcuende en mtb

Despertarse antes del amanecer, vestirse y pensar que sales de casa justo cuando el sol empieza a asomar por el horizonte que no puedes ver porque vives en una metrópoli, empezar a pedalear y salir del asfalto para llegar al primer parque y sorprenderte de ver cientos de conejos que huyen ante la sorpresa de un loco más madrugador de lo normal, imaginar que el track que has hecho te lleva al lugar donde has quedado con el único valiente que ha querido acompañarte, esperar y ver llegar a tu amigo, a partir de hoy uno más de la lista, continuar por Alcorcón y Móstoles cruzando dichas ciudades con plato grande por las vías principales por la prisa de encontrar el camino que te hace ir algo tranquilo, llanear, subir y bajar sin más dificultad que la del temor a no ser capaz de llegar a esos 120km, ver como los kilómetros pasan recorriendo tu provincia y sorprenderte de lo bien cuidado de los caminos, de las fincas bien ordenadas y limpias, pasar pueblos que sólo has visto en carteles de carreteras mientras paras para estirar un poco y tomarte algún gel, huir del pueblo plagado de tráfico y refugiarte en una ascensión por una carretera asfaltada que acaba en un pantano que parece casi abandonado para hacerse una foto.


Empezar a disfrutar del camino junto al agua, mientras ves otros locos nadando con neopreno o navegando en canoa y lo único que sientes es envidia de no detenerte y ponerte a hacer lo mismo y al despistarte una subida técnica te hace echar pie a tierra y la ruta se pierde en la rotonda asfaltada, retomar la pista y recordar que nunca estás sólo sino que la compañía del ciclista desconocido te vuelve a meter en la discusión entre el tamaño óptimo del radio de las ruedas y el número de amortiguadores que debe llevar una bici, parar y tomarte algo mientras el olor a humedad te recuerda que a pesar de estar avanzado Julio el pronóstico decía que la lluvia iba a caer, comprobar como la ciencia avanza y la lluvia convertida en tormenta de verano te cala hasta los huesos mientras asciendes la única cuesta desconocida de la ruta y llegar al pueblo donde acaba Madrid mientras sutilmente rozas el puerto real, entrar en Ávila sabiendo que hambre no pasarás y encontrar un asador donde yantar y recuperar los hidratos necesarios para generar el glucógeno que te permitirá acabar, continuar sabiendo que lo que queda puede ser duro pero es conocido y acabar con una estupenda charla dialéctica llena de sentimiento y razón, mientras con todo lo que te permite la bici subes hasta tu maravilloso pueblo para degustar la cerveza de la victoria.

Soñar dormido, soñar despierto, cumplir un sueño.

miércoles, 28 de mayo de 2014

Crónica Maratón de Madrid 2014

Durante la última semana antes de la maratón, decidí no volver a correr, la subida de kilometraje semanal había sido ascendente desde la media universitaria y mi cuerpo se resentía, la posibilidad de una lesión asomaba y de ahí la decisión de parar una semana completa.

Me aburría y me dediqué a leer cuantas crónicas de maratonianos de Madríd caían en mis manos, me hacía gracia leer auténticas historias épicas, de dolor, sacrificio y superación, me emocionaba a la vez que me sorprendía, y como no, en la semana antes de la maratón todo eran dudas, la duda de ser capaz de volver a correr una maratón 8 años después era un gran nubarrón.

Sin embargo la experiencia de esos 7 años oyendo a mis compis, como lloraban y se quejaban durante la semana previa, ... es que no he entrenado suficiente ... es que me duele mucho el lóbulo de la oreja derecha ... es que no he podido hacer la tirada larga a ritmo ... es que acabo de salir de un costipado....  es que creo que se me clava la uña del meñique ... me hacían tener la certeza de que algo iba por buen camino, porque esas mismas ganas de quejarme tenía yo.

El maestro Muñoz me preguntó, ¿pero tú eres de los que sabe sufrir? Mi respuesta fue un simple encogimiento de hombros.

Decidí no quejarme, y creo yo que por una mezcla de tanto leer y tanto escuchar, el sábado pasó algo. El sábado descubrí cómo quería correr la maratón, bueno realmente lo re-descubrí ya que cuando me apunté a la maratón allá por septiembre mi ilusión era correr una maratón sin sufrir, sin dolor, sin que fuera épica. Y ahí estaba yo 7 meses después decidiendo que no iba a sufrir, que mi objetivo iba a ser disfrutar.

Por esa razón, os aviso de antemano: Si creéis que vais a leer una crónica de cómo correr el maratón de Madrid correctamente, de cómo marcar los ritmos o de cómo hay que apretar los dientes y sufrir como un bendito para acabar la terrible subida del maratón desde casa de campo hasta el Retiro, dejar de leer ya mismo. Aquí no vais a encontrar esas respuestas.

Cuando uno decide disfrutar, cuando uno decide que el sufrimiento, el dolor, la incertidumbre, o la agonía no forma parte de su maratón, las cosas vienen rodadas, así me pasó, dormí como un niño, desayuné dos veces como marcan los cánones, vacié bodegas sin problemas, me acicalé, cogí el coche, y con mis pantaloncitos cortos y mi camisetita corta me puse a pasear por el Retiro a las 7:30 de la mañana con 9 grados de temperatura buscando el lugar de concentración. Mi cuerpo estaba helado, pero yo no tenía frío, ni un escalofrío recorrió mi cuerpo durante esa media hora.

Era hora del café, de las últimos lloros que tenía que escuchar y del último vente con nosotros Cano, corre con nosotros la maratón. Esta decisión de disfrutar, esta decisión de no sufrir no sé por qué pero implicaba que fuera sólo, yo conmigo mismo. Sin duda, fue otro acierto.

Levanta la cabeza, mira hacia adelante, disfruta, pero sobre todo, sobre todo sonríe. No sabéis lo feliz que puede ser uno cuando decide ser feliz, subiendo Castellana rodeado de miles de corredores, sin apenas animación, sin ningún coche, todo Madrid para uno sólo, que más puedo pedir? bueno por pedir me gustaría que llegara la cuesta abajo, pues dicho y hecho miro el reloj, llevo la media que quería y ya estoy en cuesta abajo, desde aquí hasta el km 32 esto va a ser un paseo.

Bajo por Bravo Murillo, voy volando, las merrel llevan alas y me hacen disfrutar de una de las calles que más recuerdos me traen de Madrid, aterrizo en Cuatro Caminos rodeado por una multitud que me lleva en volandas y enfilo Raimundo Fernandez Villaverde, pasar por el puente sobre la castellana me hace sentirme casi como un maratoniano en Nueva York, no cabe un alfiler, la alegría se nota en el ambiente.



Entramos en el barrio de Salamanca por Francisco Silvela, donde una ambulancia nos recuerda que por muchas ganas que tengamos, un maratón hay que entrenarlo, enfilamos Serrano, la cuesta abajo sigue y toda la calle es para nosotros, desaparecen los corredores de la media y volvemos a cruzar la castellana, llevaré unos 14km, me quedan 28, pero sé que sería capaz de correr otros 50, total lo que hago es disfrutar.

Volvemos a cruzar Castellana, empiezo a notar, a ser consciente de que soy un maratoniano, de que la gente que me rodea son maratonianos, los que quedamos somos conscientes de que esto acaba de empezar. Pienso en llegar a la media con buenas sensaciones, con muy buenas sensaciones, rechazo todas las dudas que vienen a la cabeza, estoy corriendo y estoy disfrutando.

Subo Santa Engracia o no? no me parece una subida, recuerdo que hasta el 32 era bajada, otra vez Bravo Murillo, San Bernardo y nos acercamos a Sol, los que animan se acumulan y sus gritos hacen que se nos pongan los pelos como escarpias, seguimos corriendo, seguimos bajando, seguimos disfrutando.

Salimos de Sol por la calle Mayor y llegamos al Palacio Real primer encuentro con la familia, hemos quedado en la izquierda, necesito un gel y deshacerme de la muñequera que lleva las llaves del coche, veo a Sergio a lo lejos, le hago una seña levantando 1 dedo, y hacemos el cambio, me da un gel y yo le doy la muñequera. De repente le veo corriendo a mi lado, ¿qué tal papi? le sonrio, vete con mamá, voy bien.




Llega la media maratón, miro el crono pero se me olvida que tiempo llevo, soy incapaz de saber si voy en tiempos o no, sólo se que estoy disfrutando. Bajo por el parque del Oeste y voy volando, puente de los franceses y avenida de Valladolid, pienso en mi amigo Belmont, si le viera me diría que soy un escaqueado, lo que haces por no estar con la familia. Llego a Norte y vuelvo a ver a la familia justo antes de entrar en la Casa de Campo, mi Casa de Campo.

Si correr por Madrid para mí es como correr en mi casa, correr por la Casa de Campo es como si lo hiciera por el jardín de mi casa, esto es lo mejor, la pena es que este año han acortado el recorrido, pero es normal, el silencio se apodera del corredor y algunos empiezan a dudar, uno me pregunta, ¿cuando viene la cuesta dura de la casa de campo? No hay cuesta le digo es todo bajada hasta el km 32, y salimos de la Casa de Campo.

Sale el sol y cualquiera diría que empieza a hacer calor, pero yo sólo puedo disfrutar de un maravilloso día de primavera por mi ciudad y el sol en la cara me hace sentirme aún mejor.

Voy paralelo al Manzanares noto un pinchazo en un pezón. "VASELINA" grito a pleno pulmón. A 50 metros delante de mí un patinador baja el ritmo, los corredores se despiertan a mi grito y le piden vaselina, atrás, atrás dice un runner te lo han pedido atrás, me da el bote de 1kg de vaselina y cojo un poco lo suficiente para continuar sin problemas.

El fatídico km 32 llega, los corredores dejan de hablar, alguno anda, cruzando el manzanares uno llora de dolor tumbado sobre el puente mientras intenta estirar el gemelo que se le ha subido a la altura del glúteo. No hay dolor pienso, no puede haber dolor cuando uno viene a disfrutar.

Voy adelantando compañeros que van mirando al suelo, mirad al frente les sugiero mirad arriba, hay que disfrutar y sonreír.

Llego al último lugar donde encontrarme con la familia, les busco y les veo, hay mucha gente y sé que no me ven, levanto las manos, les sonrío, me descubren con la mirada, me beso la mano y se la pongo en la boca a MariPaz, Sergio me anima, mientras Silvia distraída juega con algo. Durante 15 segundos dejo de respirar, se me cierran los pulmones porque la emoción me embarga, el éxtasis se apodera de mí pero necesito oxigeno, tranquilízate pienso, mientras, bajo el ritmo y conscientemente intento recuperar el aliento, una cosa es disfrutar y otra es que por pasártelo tan bien ahora te de un chungo.

Ahora empieza la maratón, ahora si que voy a disfrutar, esto ya está hecho y sólo hay que subir, intento sonreír y creo que lo consigo, la gente comienza a andar y muchos corredores se apuntan para hacer los últimos kilómetros con sus amigos, llego al paseo de las Acacias, pues tampoco es tanta cuesta pienso mientras pasito a pasito llego a la Ronda de Atocha, que poquito queda, no quiero que esto se acabe, que bien me lo estoy pasando, Atocha, Paseo del Prado, Colón y Goya, donde adelanto a una chica con gorra que va andando cabizbaja, le digo No hagas teatro para luego adelantarme al sprint en la meta, me mira con una cara de agradecimiento, comprensión, sufrimiento y heroicidad mientras negando me dice No, si no puedo más. Vaaaamos que solo quedan dos kilómetros, me despido de ella

El final se huele y aunque subimos por Velazquez enseguida llega la cuesta abajo final, sé que bajo el ritmo, pero me detengo buscando a la familia, en teoría habíamos quedado a la entrada del Retiro, y a ser posible me gustaría entrar con mis hijos en la meta, pero no les veo. Entro sólo al Retiro, apesadumbrado sigo buscándoles pero con cada metro que avanzo la esperanza se desvanece, no, otra vez no.

Sergio me dice, Hola Papá como vas?, pero bueno que haces aquí? le respondo, acabo de verte y he venido corriendo. Apoyo mi mano izquierda en su hombro, le digo que necesito que me hable, que me cuente un chiste y que cuando lleguemos a la meta tenemos que levantar las manos, pero sobre todo que tenemos que disfrutar, que hemos venido aquí a disfrutar. Va delante de mí y me hace apretar el ritmo, me lleva en volandas mientras me cuesta un chiste.



Entramos en meta, como no, sonriendo y disfrutando.



Mi hijo Sergio está preocupado, ha visto demasiada gente sufriendo hoy, me dan algo de comida y engullo dos platanos y una barrita, Sergio me mira y me pregunta, ¿Estás bien?

Sergio te lo he dicho miles de veces: En la vida la felicidad es una elección.




martes, 29 de abril de 2014

Plan entrenamiento maratón en 7 semanas

Al final buscando un plan para correr un maratón en 7 semanas como os comentaba en la crónica de la media ciudad universitaria, me di cuenta que me sobraban 6 semanas y 6 días, con un solo día en el que mezclar reflexión y descanso uno tiene claro lo que necesita para correr una maratón:

Camiseta
Dorsal
Pantalón
3 geles
Calcetines
Zapatillas
GPS

Y unas buenas instrucciones sobre como llevar los geles en el pantalón:
http://coachlevi.com/running/how-to-pin-energy-gels-to-your-running-shorts/




Como opcional pongo la muñequera para llevar las llaves del coche.

De todas formas y sí alguien tiene curiosidad por el detalle os puedo decir que lo que he hecho durante estas 7 semanas ha sido correr, correr y correr, pero no mucho desde el 1 de Enero hasta el 26 de abril: 391km.



martes, 11 de marzo de 2014

Crónica XXXIV Media maraton ciudad universitaria 2014

El previo a la carrera, 

Hacía casi 8 años que no corría una media maratón, es más en mi vida solo he corrido dos medias, la de la latina y la de Madrid ambas en el 2006.

Este año parecía que todo iba a ser diferente, llevaba corriendo todo el otoño sin ningún problema, había corrido varios diez miles, una carrera de 25km, me había apuntado a la media de Getafe, a esta y al mapoma. Sin embargo a mediados de diciembre haciendo cuestas, justo en la última noté que algo en la ingle se fastidió, no fue algo grave porque seguí como si tal cosa, pero lo recuerdo perfectamente.

Seguí entrenado, creo que sin notar molestias una o dos semanas, hasta que haciendo un entreno de unos 20km tuve que parar, el dolor apareció y volví a casa andando. No pasa nada, llegaban las navidades, aprovechamos y descansamos.

Salí un día a probarme antes de la San Silvestre, y el resultado no fue bueno, algo no estaba bien, pero bueno decidí ir a la San Silvestre y ver que pasaba, corrí esta carrera sin esforzarme como uno lo suele hacer en un 10 mil, y no tuve dolor hasta el km 8, en cuanto note una molestia bajé el ritmo.

Dos cines y un par de conciertos, como dice la canción, aunque en mi caso fue dos sesiones de fisio con Jesús y otras dos con Rocio, me hicieron volver a llegar a la conclusión de que no tengo una musculatura agradecida. Me daba una sesión, me tocaban un músculo, me lo descargaban, salía a correr para probarme y el resultado no era bueno, no podía hacer más de 4km si notar muchas molestias en la rodilla izquierda. Cansado de volver a caer en lo mismo, volví a probarme en los mismo errores, quizá es que no me esfuerzo suficiente? corrí tres días 6km cada día hasta que el último día después de duchado y vestido el dolor fue un poco más serio de lo normal. Habrá que parar me dije.

Y tuve suerte, paré una semana, y a la semana siguiente me cogí un gripazo monumental resultado dos semanas completamente parado de correr. Salí un día a montar en bici y dos a nadar.

Marzo llegaba y al ir viendo como pasaban los días la idea de no correr la maratón paso a convertirse en una realidad.

El lunes 3 de marzo ya estaba recuperado del gripazo, había estado haciendo ejercicios de propiocepción en casa y noté como un chasquido en el interior de mi cadera, lo siento pero no se decir donde, sólo me queda una opción ir a un osteópata, ni que decir tiene que no tenía la más mínima intención de correr la media. El miércoles dia 5 fui al osteópata, en general me caen mal los osteópatas, les cuentas tu vida, te abres a ellos como si fuera un cura, te confiesas hasta las aberraciones deportivas más tontas que has hecho, ellos te miran con cara de "otro más", luego se suben encima tuya, te crujen medio cuerpo, que si te he colocado el peroné, que si es normal que te doliera la rodilla, que si tenías los tobillos bloqueados, que si tenías el coxis rotado, ¿como narices puede rotarse el coxis?, que si esa contractura era por una costilla, que si te toco el cráneo, que si date un paseo antes de montarte en el coche, y mañana ya puedes correr. Llegué a casa destrozado, me metí en la cama y hice caso al osteopata. El día 6 me fui a correr, 8 km ninguna molestia, mi participación en la media ya era asegurada, ahora sólo había que pensar cuantas vueltas. Una al menos. El día 8 cogi la bici en dos meses y medio sólo una vez había hecho más de 45 minutos de ejercicio, pensé ves despacio, ves tranquilo tu trasero te lo agradecerá, dos horas y un cuarto después con muy buenas sensaciones, hicieron ver claro que podía dar dos vueltas.

La carrera.


El domingo 9 de marzo era la carrera. Después de las semanas de lluvia que estábamos sufriendo en Madrid, sabía que este domingo iba a ser un día espectacular. A las 8:30 estaba a la orilla del manzanares a cero grados, tomando un café con parte del cano ritmo sin saber si iba a ser capaz de dar 1 o 2 vueltas.

El ambiente de la salida era inmejorable, la temperatura ideal, el lugar junto a Moncloa, en medio de la ciudad universitaria de Madrid, me traía tantos recuerdos de tantas personas que me planteaba escribir esta crónica poniendo nombres a cada uno de esos recuerdos.

Eso me sirvió de motivación, sabía que iba a ser duro dar vueltas, que iba a ser un recorrido exigente y lo que hice fue mentalizarme en disfrutar del paisaje, ¿cuantas veces he pasado por aquí en coche? ¿cuantas veces he salido por esa boca de metro? Me he tomado algo en la cafetería de esta facultad, y de esta, y de esta, de esta también, he estudiado en la biblioteca de esta facultad y de esta, y de esta, te acuerdas cuando abrieron medicina 24 horas aquel verano?, parece mentira, nada ha cambiado, todos los edificios siguen igual.

Oigo detrás de mí:
- "Ha corrido todas las ediciones de esta carrera"
- "No todas no, los embarazos y el año pasado que me rompí la pierna"
- "Entonces eres una máquina"
- "No, lo importante no es lo que has corrido, sino seguir corriendo"

He ido contando casi cada metro, escuchando cada musculo, tendón y hueso de mi cuerpo y no me duele nada, he ido trotando, empezando a 6:20 y estoy marcando los km a 6:00, voy relajado, empieza la segunda vuelta, empiezo a emocionarme, pero me digo a ver como estás en el km 14 y entonces decides.

Un hombre ciego corriendo con el bastón en una mano y la otra agarrando una cuerda sujetada por otro corredor que le va haciendo de guía:
- "Ahora giramos a la derecha y pica para arriba"
- "Salimos de la rotonda y todo recto"

En las curvas bajan el ritmo, pero en el llano aceleran, se me van, es un lujo verlos correr pero quiero ir a mi ritmo.

Llega el km 14 es hora de decidir y me preguntan:

- "llevas zapatillas minimalistas?"

Y me pongo a rajar, pobrecico inocente con las ganas que tengo de hablar, me interrumpe.

-"Bueno yo me quedo aquí que sólo doy dos vueltas" - me dice.

No me da tiempo a reaccionar ya estoy dando la tercera, algo está empezando a cambiar en mi cabeza, total ya sólo quedan 7km, me pongo a hablar con uno, me pongo a hablar con otro, pero ya no tengo ganas de hablar sólo tengo ganas de correr.

Y eso es lo que hago, empiezo a correr.

Miro el reloj y pienso, a lo mejor podría hacer 2 horas, pero rechazo el pensamiento, lo importante es disfrutar, me miento.

Entro en la pista de arena y veo a los corredores, piso esa arena y me emociono. Pablo y Carlos me saludan, hago el avión en su honor, Venancio al grito de "ese de Navamorcuende" me anima. En estos momento lo que más me gustaría es poder oir a todo volumen la banda sonora de Carros de Fuego, es más creo que la oigo.

Voy solo por la pista y veo la meta, no me lo puedo creer.




Paso la meta, paro el reloj, tiempo neto 2:00:00, no puedo evitar sonreirme:


Tras la carrera.


Básícamente agujetas, como siempre. Y muchas dudas, quedan 7 semanas para el mapoma, ya no tengo excusas, sólo me queda hacer una cosa, buscar en google "Como preparar una maratón en 7 semanas".

lunes, 23 de diciembre de 2013

Excusas



El otro día al salir del trabajo me encontré en el ascensor con una compañera, iba con prisas. "Tranquila, si vas a llegar" le dije. "Es que voy a la piscina, y no llego. Que estrés", y como no pienso lo que digo pregunté, "¿por qué no nadas tu también con tu hijo y así te relajas?" A lo que respondió "Si sólo es media hora", seguimos hablando algo más, pero esta frase me hizo proponerme escribir una entrada sobre las excusas que nos ponemos para no hacer deporte.

Si sólo es media hora
No es sólo media hora, es el principio, es media hora más, es el vaso medio lleno, es el vaso por llenar.

Empiezo el día 7 de Enero.
Esta me gusta mucho, y en estas fechas está muy de moda, el mejor día para empezar es siempre hoy, a partir del momento que piensas que es mejor empezar otro día ya te estás poniendo una excusa.

Ahora no salgo a correr que hace mucho frío.
Te entiendo, pero primero tú ya sabes que hay ropa térmica que hace que no pases frío, sabes que en cuanto empieces a trotar el frío desaparecerá.

Es que hace mucho calor.
Pero bueno en que quedamos?, es cierto que hay que tener cuidado con el calor, pero quizá si te informas un poco descubrirás que al final te vuelves a poner muchas excusas.

Correr? pero si correr es muy aburrido.
Mira pues sí, correr es muy aburrido, pero bueno no sólo hablamos de correr, puedes coger la bici, nadar en la piscina, andar por la montaña, jugar un partido de los cientos de deportes de pelota que hay, ir al gimnasio y practicar las decenas de alternativas que estos te proponen. Te aseguro que en alguno de esos deportes encontrarás la forma de divertirte.
Pero te entiendo, lo que te pasa es que te ha picado el gusanillo de correr y te parece aburrido, pues échale imaginación, escucha música, disfruta del paisaje, cuando menos te lo esperes estarás sonriendo como un enano, si no te lo crees sólo tienes que ver a los que te rodean y corren, crees que se aburren?

Es que no tengo ropa/zapatillas/bañador.
Vamos, es que a veces hay excusas que ni vosotros mismos os las creéis, el otro día me decía una amiga, "No si yo quiero ir a nadar, ya me he comprado el abono, ahora tengo que buscar el bañador", sí he escrito buscar no comprar¿?¿?. Un consejo aprovechad y se lo pedís a los Reyes Magos.

Es que no me he depilado.
Puff, aquí me puedo meter en arenas movedizas, no sé que decir aunque me huele a excusa. En el fondo los hombres tenemos esa suerte y para ir a la piscina vamos con lo puesto y no necesitamos estar preparados, pero vosotras, super-madres-esposas que hacéis vuestra jornada laboral, más la organización de la casa y todavía os sobra tiempo para querer a todos los que os rodean y estar siempre sonrientes y dispuestas. Vosotras, no vais a ser capaz de estar siempre preparadas? Me extraña.

Es que me canso.
Pues baja el ritmo o que piensas? que la gente que ves corriendo o en bici va todo el rato cansada, no te equivoques la gente en general va disfrutando, fíjate la próxima vez en esos dos tíos que corren por el parque, pero si van hablando, si estuvieran cansados te digo yo que irían calladitos.

Es que sudo.
Sí, sí, sí, eso es lo mejor, sudas y luego te das una ducha que te deja como nuevo, una de las mejores partes del deporte es precisamente esta: la ducha. Si lo llevas muy mal pues dedícate a nadar.

Es que no tengo tiempo.
Muy bien, no tienes tiempo para hacer deporte pero tu hora de televisión no la perdonas verdad? esto es cuestión de prioridades, y como ya sabes hacer deporte es una prioridad en tu vida.

Es que es de noche
Es una variante de la anterior, recuerdo perfectamente la primera vez que me fui a correr de noche al parque Emperatriz Maria de Austria, en el distrito de Carabanchel en Madrid. Todavía no había crisis, pero en la parte alta del parque las luces estaban completamente apagadas, se veía perfectamente la constelación de Orion, y me daba miedo hasta mi propia sombra. Después de una vuelta y de ser consciente de que los que en ese momento estaban en el parque eran otros corredores, gente paseando al perro y nada más, tengo que reconocer que ahora me gusta mucho correr por los parques de Madrid cuando cae la noche. Lo que quiero decir es que muchas veces tenemos miedos irracionales, y en nosotros está hacer que desaparezcan. Eso sí, no olvides por donde corres y sigue unas normas mínimas de seguridad.

Es que tengo que madrugar.
El día que te levantes 1 hora antes de lo normal para hacer deporte, te guste y repitas, vienes y me lo cuentas.

Es que yo no puedo, no tengo fuerza de voluntad.
Venga va, ahora hasta te voy a dar la razón, efectivamente no tienes fuerza de voluntad, vamos ni tú ni nadie, la fuerza de voluntad es una cosa con la que no nacemos es algo que se va adquiriendo con el tiempo.

Como leía el otro día "La vida tiene un componente de lucha", habrá derrotas y victorias pero si te animas, si ves que lo bonito de la vida es el camino que la recorre, te aseguro que lo que te espera es simplemente una vida mejor.


Hay más pero ahora me voy a excusar yo, es hora de dormir.

domingo, 1 de diciembre de 2013

III Carrera Popular Cerro de la Marmota 2013



Hasta hoy llevaba 7 años sin correr más de 20km, este otoño he salido tres o cuatro veces por asfalto haciendo unos 19km, y hoy tenia el reto de hacer 25, y nada de asfalto, por caminos. No quería tener un plan, ni hacerme espectativas de ningún tipo, pero al final eso es imposible. Pensaba bajar tranquilo a 6 el mil hasta el km 11 y luego a sobrevivir, tenía miedo a dolores musculares, a reventar, pero la verdad es que al final he intentado liberarme.

Un acierto creo que ha sido llevar 4 días sin hacer nada, estaba con el mono. Nos hemos colocado en el medio, he salido tranquilo, bueno tranquilo porque me adelantaba todo el mundo, pero en el tercer km he marcado 4:58, la estoy liando he pensado, que son 25km por terreno desconocido.

Sea como fuere he acabado bajando a 5:20, los primeros 12 km, y me he hecho un calculo rápido, si voy a 6:40 en la subida consigo una media de 6:00, joder que pesimista soy, y nada más alejado de la realidad.

Ha sido curioso pero durante la bajada me ha estado adelantando gente todo el rato, pero luego como yo no esperaba la cola para no mojarse las zapatillas sino que desde el primer arroyo ya me las he mojado, pues les recuperaba, vamos que me han estado haciendo la goma todo el rato. Eso sí, era un poco deprimente sentirte adelantado todo el rato.

Pero luego ha venido lo bueno, ha empezado la subida, y el que ha empezado a adelantar he sido yo, no he hecho ningún km por encima de 6:05, y no me he parado ni a coger agua, miento realmente ha sido así: primer avituallamiento ni mirarlo, segundo un vaso de agua, tercero y cuarto tantas naranjas como me cabían en la mano, en el último parecía el monstruo de las galletas corriendo y comiendo naranjas.

Tenía un objetivo y era no dejar de correr, iba sufriendo pero controlado, y ya no me daba miedo reventar, por el km 20 o así hemos dejado de subir (es un decir porque picaba para arriba), ha empezado una zona semi-asfaltada y he apretado, seguía adelantando y alguno ha intentado acoplarse, hemos hecho piña 3 corredores, pero una subida he bajado el ritmo y el que iba segundo se nos ha ido. He ido a por él, no lo he conseguido, aunque era una buena referencia, iba más fuerte que yo, me he tomado un respiro y en el km 23 he apretado los dientes y me he vaciado, tiempo final 2h15m, muy, muy contento.

Pero sin duda hoy las protagonistas hoy han sido las merrel, mis pies y el no llevar calcetines.

La primera bronca me la he llevado de Pablo antes de empezar "¿No llevas calcetines? que son muchos km.", en fin es lo que tiene ser un descerebrado. En el km 3 unos runners "Mira ese lleva unas merrel glove", les digo que si que son las trial glove, me preguntan que, qué tal, le digo que estupendamente. En el km 4 pillo a Olga, "Oye y con las zapatillas esas no notas las piedras?" pienso "sí, es la idea, pero si le digo eso tengo que explicárselo, que pereza je, je, je", le digo que si, muchas veces sobre todo por caminos (hasta aquí puedo leer).

Llega el primer río, la gente frena y se pone a hacer cola, yo llevo mis merrel y sin calcetines, y lo tengo claro, hay que cruzar unos 10 rios, yo no espero, me mojo. Uno dice, "que daño ha hecho killian", ja, ja, ja me parto.

En el km 7 está Fran con la bici, me grita "¿Se te han olvidado los calcetines?", no puedo más de la risa, es un crack, gracias por estar siempre ahí.

Empieza una subida será el km 11, un runner de asfalto, me dice, "vas sin calcetines, no te harás daño?", le digo, no tengo ni idea, es la primera vez que voy a hacer 25km sin calcetines, ya he hecho 19, pero por la Casa de Campo, y claro eso no es lo mismo.

Estoy seguro que más gente se ha quedado con ganas de preguntar pero a partir del 11 la gente iba más despacio que yo ;-)

Al final, el no llevar calcetines sí que ha tenido sus consecuencias, y es que como se ve en la foto, el pie está sucio, muy sucio.

Actualización 13 de Diciembre de 2013:

Realmente el tiempo fue de 2:13, según los datos oficiales tiempo bruto 2:13:36.
Puesto 264 de 679
En mi categoría VBM, puesto 63.



viernes, 30 de agosto de 2013

No hay prueba dura sino mente débil


Se me olvida, lo sé pero se me olvida, por eso lo he vuelto a ver y lo comparto aquí para recordármelo de vez en cuando, la cabeza es mucho en esto del fondo.

Son 3 vídeos sólo os enlazo el primero:


miércoles, 21 de agosto de 2013

Four trials 2013



Unos videos de SportVicious, 4 maratones en 4 días.

Para hacerse una idea, en este enlace están los perfiles: http://factorcincoteam.blogspot.com.es/2013/07/salomon-4-trails-rutas.html

Etapa 2:

Etapa 3:

Etapa4:

Actualización 30 de Agosto 2013:

El que sale en el último video es swede, y aquí podéis leer su crónica

jueves, 25 de julio de 2013

Transgredos modificada - Valle de Iruelas (Riaza VI)

En 2013 basándonos en la información de esta web http://www.transgredos.es/, y en la ruta publicada: Transgredos Wikiloc, buscando alguna aventura diferente diseñamos otros tres días de riaza.

Dia 1: San Esteban del Valle - Burgohondo.

Ruta: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=4772367

61 km, con sólo una sorpresa: los primeros 10 km de ascensión por la calzada romana, estábamos preparados para el infierno como más de uno nos avisó.





Sin embargo el ambiente estaba enrarecido, este iba a ser un día que jamás íbamos a olvidar,

Había ilusión y ganas, el calentamiento ascendente mañanero por los pueblos del valle resultó entretenido.

Pero enseguida llegó la calzada, el sentido del humor desaparece, la sangre huye del cerebro y se dirige a piernas y corazón, la subida es exigente, demasiado. David pierde el color en el rostro y la preocupación invade al grupo, acabamos de empezar la subida.



Pero están preparados, cuando se necesita se descansa, se recuperan fuerzas y a seguir ascendiendo.


En un descuido Carlos cae y con él su walkie, pero no se da cuenta, un arañazo y la moral como siempre tocada, pero seguimos avanzando, hasta que al parar a hacer una foto, se da cuenta de que no lleva el transmisor, hay que bajar, "dejarme solo" gracias a la fortuna sólo fueron unos cientos de metros, el walkie estaba allí esperando a su dueño.

La subida va mermando la fuerzas y un coche accidentado a 200 metros de la carretera demuestra a los ciclistas como es la aventura de la vida.



"El firme lo es todo" repite Pablo entre pedaladas, David se para "hay que hacer fotos, para que la gente sepa por donde vamos"


Lo han conseguido, dos horas y media brutas para hacer 10km desde San Esteban del Valle, el adjetivo GAMUSO, sobrevuela el ambiente pero nadie se atreve a decirlo.

Y quedan 50km, casi nada, por terreno desconocido, sin embargo la suerte les sonríe, descubren una herradura, la que sería la herradura de la mala suerte, esta foto será la de la última sonrisa de la jornada:

Las cosas se ponen serias, el camino desaparece, se convierte en sendero, el sendero desaparece, lo buscamos pero no lo encontramos, la vegetación nos invade, estamos cansados de luchar contra los elementos, de sujetar las bicis cuales Rambo en Vietnam, nos dividimos, pero el camino no aparece, atravesamos las taramas a duras penas, por abajo, por encima, de lado. Sólo hay humor para hacer una foto del momento, ¿dónde nos hemos metido?

A 50 metros vemos el camino, hay que llegar como sea, esto está siendo una carnicería.

No sabemos como lo conseguimos, siguiendo la ruta encontramos un camino ciclable.



Pero esto no acaba aquí, la ruta se dirige ahora a fincas privadas, es un GR y las señales blanca y roja nos garantizan que no estamos equivocados que llevamos buen rumbo y que tenemos derecho a pasar. Pero no somos bienvenidos hay que abrir y cerrar muchas puertas, una de ellas atada a conciencia, no conseguimos abrirla, como puedo cruzo y me van pasando las bicis, me entran ganas de cortar las cuerdas y dejar la puerta abierta, pero eso es comportarse como ellos, sin educación, y a mí me sobra.


Los caminos no están transitados, es un GR pero la lejanía de la urbe y la puertas hacen de la zona un desierto humano, somos los únicos en la zona, lo sentimos.

Conseguimos llegar a Hoyocasero, es hora de comer, no hay muchas alternativas en los bares de la plaza nos dicen que vayamos al camping, allí hacemos amigos.

Continuamos sin tiempo de ver el tour, quedan 30km, son las 4 que menos que alcanzar nuestro destino en 2 horas, lo que ha pasado hasta ahora ha sido malo, pero esto no puede continuar así.

Nos equivocáabamos, nos acercamos al Alberche y seguimos su curso, pero esto es un infierno, pasamos por senderos divertidos que dejan de ser divertidos a los 100m, no todo es ciclable, los vecinos nos cortan el paso con troncos, la vegetación es abundante en exceso, piedras y raíces complican el camino.

Los senderos desaparecen pero no hay forma de encontrar una via agradrable, ante un cruce la ruta siempre elige el camino en peor estado, ante el siguiente cruce si un camino sube y otro baja, la ruta va por el que sube, empezamos a no comprender nada, la ruta sigue el rio, pero subiendo a los pueblos y bajando al rio, una y otra vez, Fran comenta "Esto es un sinsentido, volvamos por carretera", palabras sabias que no supimos escuchar, era el primer día, todavía teníamos fuerzas.


El infierno acaba, los 2 últimos km antes de entrar a Burgohondo se convierten en una pista "normal", incluso llegamos a disfrutar.

Los números:





Dia 2: Burgohondo - Piedralaves.

Ruta: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=4772372

Unos 82 km de ruta, con una llegada al puerto de Casillas con dos opciones, coronando el alto del Mirlo o bordeándolo, las fuerzas y el sentido del humor decidirían en su momento.

La cosa empieza bien, hoy sucede lo contrario, en un cruce cogemos el camino que baja, en el siguiente, la pista arreglada, vemos vecinos, coches, gente paseando al perro, esto es otra cosa. Cuando nos queremos dar cuenta llegamos a Navaluenga.


El río, se ensancha, pero nuestro camino se hace más pequeño, se convierte en un precioso sendero junto al agua, pero hay que ir concentrado el precipicio a nuestra izquierda, nos advierte, que la caída sería al pantano de Burguillo.





Fran, por extraño que parezca debido a su material siempre tope de gama tiene una avería: "He perdido la cala", "NO, la cala está en el pedal, he perdido los tornillos", "NO, los tornillos están en la bota" ¿entonces?, siento no tener capacidad para explicarlo, como dice Fran son cosas que pasan.

Llamo a una amiga, sus padres viven en el Tiemblo, al rato recibo un whatsapp "Ves a la calle Mesones, pregunta por Panadero"

Dicho y hecho, nos recibe Panadero, un hombre de unos 120 años, a Fran le salva la vida, y se lo agradece con una buena propina.

Propina bien pagada, porque en esos momentos Pablo, pierde su cartera, sin saberlo vamos a buscar un lugar donde comer, hace calor y no encontramos, gracias al azar o a la buena voluntad, o quizá a la suerte, un cliente de Panadero nos busca por el pueblo, nos encuentra y le devuelve la cartera a Pablo, increíble todavía queda gente honrada en este país.

Comemos algo rápido, es hora de continuar, el concierto de las chicharras es estremecedor, el calor nos invade, las fuerzas me abandonan.

A medida que ascendemos la temperatura mejora, llegamos a una área recreativa donde comienza el precioso Castañar.

Da gusto ir en bici por este lugar.

Pero se acaba pronto y tenemos que ascender muchos metros, son metros imposibles.


Llegamos al pozo de las nieves, y descansamos.

Todos menos Carlos, no tiene clara la ruta y decide explorar,es el momento de elegir si subimos al alto del Mirlo, ninguno se lo plantea, elegimos rodear, y nunca sabremos si nos equivocamos pero hacemos, no llega a 4 km a pie, el paisaje es espectacular, verde, alta montaña y vacas en libertad, no se puede pedir más pero el recorrido se hace duro, al final conseguimos llegar al puerto de Casillas, la bajada al pueblo es agradecida, pero estamos agotados.

El calor vuelve a hacer presencia, hemos bajado 1000 metros hasta el valle del Tietar, huelo mi pueblo Navamorcuende, veo las antenas, y me pongo nervioso, ataco y muero en el intento, la llegada a Piedralaves se me hace imposible.

Hay que lavar las bicis:

Los números:



Dia 3: Piedralaves - San Esteban del Valle.

Ruta: http://ca.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=4772376

Otros 58 km para acabar este año.

Del día 3 no digo nada, es un día para olvidar, los días anteriores fueron tan duros que hoy me tocaba tener un pajarón histórico. Eso sí un día volveré a disfrutar de la subida desde Lanzahita, preciosa.









A 4km de la llegada pincho, manda narices, ni cambio la cámara, hinchamos y a seguir.

Los números:

El año que viene más.